El estilo de liderazgo del “Cholo” Simeone aplicado a las pymes

Un estudio realizado por distintos profesores de universidad pone en valor la figura del entrenador del Atlético de Madrid, Cholo Simeone. Entienden que su método de trabajo aplicado a las pymes puede mejorar sus resultados basándose en los valores y formas de comportamiento del técnico argentino. Dicho trabajo aparece publicado en la prestigiosa revista Harvard Deusto Business Review, conocida por su faceta en el ámbito del marketing, ventas y gestión empresarial.

El estudio lleva el nombre de ‘Partido a partido: la empresa focalizada en el corto plazo’ y sus autores son Juan Manuel Maqueira Marín (profesor del Departamento de Organización de Empresas, Marketíng y Sociología de la Universidad de Jaén), Pedro Núñez-Cacho Utrilla (profesor del Departamento de Organización de Empresa, Marketing y Sociología de la Universidad de Jaén) y Beatriz Minguela Rata (profesora del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad Complutense de Madrid).

El modelo de gestión centrado en la excelencia operativa a corto plazo permite a las pymes competir en mercados dominados por grandes empresas. En el caso del Atlético de Madrid se comprobó que pudo plantarle cara a conjuntos con un presupuesto tres veces superior al suyo. Entienden que si este método de ‘partido a partido’ se plantea también para las empresas resultará más sencillo alcanzar triunfos. Los empleados, centrados en el éxito a corto término, motivados por una persona que los dirija y les proporcione un adecuado desarrollo profesional, tendrán más opciones de dar lo mejor de sí.

Compartimos un extracto del artículo:

Desde que Michael Porter publicó sus reconocidas obras Estrategia competitiva y Ventaja competitiva a principios de los años 80 del siglo xx, la planificación estratégica ha sido adoptada por las empresas como un poderoso paradigma para establecer y cumplir los objetivos en el largo plazo. Esta planificación, centrada en horizontes temporales amplios (de tres a cinco años de duración), ha sido especialmente útil para las compañías durante las últimas décadas del siglo xx.

No obstante, el entorno actual es cada vez más dinámico y complejo, y los cambios se producen a una velocidad de vértigo: cada vez son más los factores que intervienen como parte del entorno empresarial, y resulta má difícil predecir su evolución.

En este escenario, las empresas han tenido que revisar de forma continua sus planes estratégicos, cuyo horizonte temporal se ha ido reduciendo a períodos cada vez menores. Las grandes compañías, con una estructura importante y muchos recursos –económicos y humanos–, han desarrollado departamentos dedicados a la planificación estratégica tanto global como de sus áreas funcionales. Sin embargo, las medianas y, sobre todo, las pequeñas empresas, inmersas en contextos de búsqueda de la eficiencia, no siempre pueden contar con recursos humanos especializados en esta compleja actividad. Al ser la estrategia un elemento indispensable para competir, las pequeñas empresas se encuentran en una situación de clara desventaja. Y es aquí donde se plantea el interrogante de si, en entornos turbulentos como los actuales, podrían las pymes optar por la búsqueda de la excelencia en el corto plazo como forma de competir con las grandes organizaciones. La respuesta a esta cuestión se puede extraer del análisis de un caso del ámbito deportivo especialmente ilustrativo: el del Club Atlético de Madrid.

Las competiciones deportivas, al igual que la competencia empresarial, enfrentan a distintas organizaciones que luchan por imponer su supremacía sobre las demás. La competición nacional de clubs de fútbol de España está dominada por dos grandes clubs que, año tras año, se disputan el título de campeón (Fútbol Club Barcelona y Real Madrid Club de Fútbol). Esta situación de equilibrio entre dos líderes, ambos claramente centrados en el largo plazo, se ha visto alterada en las últimas temporadas con la competencia de un club más modesto pero muy competitivo, el Atlético de Madrid. Se trata de un equipo centrado en el corto plazo–con la vista siempre puesta en el siguiente partido y apoyado por una intensa labor de coaching, que ha logrado plantar cara a los dos equipos dominantes.

A partir del análisis de este caso, que muestra la importancia del coaching (ver cuadro 1) y el éxito de la gestión “partido a partido”, se infieren enseñanzas e implicaciones que son aplicables al mundo de la pequeña y mediana empresa en la búsqueda de la excelencia en el corto plazo como arma competitiva.

‘Coaching’ de equipo

Un equipo puede ser definido como un reducido número de personas que, con capacidades complementarias, están comprometidas con una finalidad, objetivos de rendimiento y enfoque comunes, siendo mutuamente responsables de ellos. En este contexto, la misión del coach será hacer que este equipo actúe como una unidad eficaz, debiendo reunir para el éxito una serie de requisitos, como tener un fin común, establecer unos objetivos claros y específicos, que cada miembro comprenda y sea competente para su puesto, que haya dentro del equipo canales de comunicación comunicación abiertos, que exista un apoyo mutuo y que haya flexibilidad y constancia en el trabajo.

Es evidente que, cuando se gestionan equipos, aparecen una serie específica de obstáculos que, principalmente, se centran en elementos como los conflictos que están relacionados con los objetivos y expectativas de cada uno; las funciones que han sido asignadas a cada uno de los miembros; las discrepancias sobre los sistemas y procedimientos que están empleando; las cuestiones interpersonales (temor al cambio, competencia interior, agendas ocultas y dinámica de grupo) y la aparición de problemas emocionales.

Un coach de equipo eficaz debe ser capaz de gestionar todos estos elementos de conflicto. Por ello, ha de reunir una serie de características:

  • Comprender y valorar la importancia de la dinámica de equipo.
  • Ser capaz de identificar y evaluar los puntos fuertes y débiles de cada uno de los miembros integrantes del equipo.
  • Comprometerse con una finalidad y visión compartidas.
  • Concentrarse en la consecución de tareas exigentes y complejas

Lee la nota completa en Harvard Deusto

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